China responde con restricciones a películas de EE.UU. en medio de la tensión comercial
Las tensiones entre China y Estados Unidos volvieron a subir esta semana, luego de que el expresidente Donald Trump impusiera nuevos aranceles a productos chinos y suspendiera importaciones de otros países. Como respuesta, el gobierno chino decidió limitar el número de películas estadounidenses que se podrán proyectar en su territorio, abriendo así un nuevo capítulo en la disputa que va más allá de los productos y empieza a tocar también la cultura.
Trump, quien ha retomado una postura más agresiva contra China, dijo recientemente que espera que el gobierno de Xi Jinping lo contacte para negociar. Sin embargo, Pekín ha mostrado resistencia, y su decisión de frenar la entrada de películas es vista como un mensaje claro: no están dispuestos a ceder fácilmente.
Expertos señalan que China prefiere no entrar a un diálogo si parece estar en desventaja. “O hacen un acuerdo con Trump y él podría presumirlo, o simplemente no pasa nada”, explicó Derek Scissors, del American Enterprise Institute.
Mientras tanto, en Wall Street se sintió la incertidumbre. Después de que Trump anunciara una suspensión selectiva de aranceles, las acciones subieron de forma notable, pero los mercados volvieron a bajar tras las represalias chinas.
La estrategia de Trump apunta a presionar con fuerza a China, pero sin perder el respaldo de otros países. Por eso, su gobierno planea reunirse con aliados como Japón, India y Corea del Sur para formar un frente común. También se habla de cerrar acuerdos comerciales con esos países.
Más allá del comercio, las tensiones se han extendido a temas de seguridad. Estados Unidos criticó la creciente influencia de China en infraestructuras clave, como el Canal de Panamá, y el nuevo secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió sobre la presencia militar china en América Latina.
En respuesta, China está fortaleciendo lazos con Europa y el Sudeste Asiático. El presidente Xi Jinping incluso planea visitar Vietnam, Malasia y Camboya próximamente, mientras en casa el gobierno busca impulsar su economía, afectada por los aranceles. Pekín está evaluando nuevos estímulos económicos y medidas para fomentar el consumo interno.
El impacto económico ya se empieza a notar. Goldman Sachs recortó su pronóstico de crecimiento para China en 2025 del 4.5% al 4%. A pesar de todo, Trump dijo que no considera necesario subir más los aranceles por ahora, aunque no descartó mantener la presión.
En resumen, la batalla comercial entre EE.UU. y China sigue intensificándose y ahora toca más frentes, desde el cine hasta la seguridad. Ambos países se preparan para un enfrentamiento prolongado, mientras el mundo observa con atención las consecuencias económicas y políticas que esto podría traer.
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