INAH descubre en Veracruz una estructura prehispánica inédita de más de mil 400 años.
Un proyecto de salvamento arqueológico encabezado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia «INAH» permitió el descubrimiento de una estructura cívico-ceremonial y una escultura monolítica con características inéditas en el centro de Veracruz, un hallazgo que podría aportar nueva información sobre las sociedades que habitaron la región durante el periodo Clásico Temprano, entre los años 200 y 600 d.C.
Los vestigios fueron localizados en el fraccionamiento San Lucas, en el municipio de Coatepec, durante trabajos preventivos realizados antes del desarrollo de un proyecto habitacional. De acuerdo con los arqueólogos, la estructura corresponde a una plataforma de aproximadamente 30 metros de largo por 12 metros de ancho, construida con lajas y piedra caliza blanca cuyo acabado presenta una textura yesosa obtenida, presuntamente, mediante un proceso de cocción.
Uno de los elementos que más llamó la atención de los especialistas es la decoración arquitectónica de la plataforma. Sus muros muestran patrones geométricos y piedras circulares incrustadas en los flancos, rasgos que no habían sido documentados previamente en los sitios arqueológicos de la región de la Costa del Golfo.
Junto a la plataforma fue recuperada una escultura monolítica de 1.88 metros de altura. La pieza presenta un relieve donde aparecen dos personajes de élite recibiendo un fluido de una entidad sobrenatural, una escena que los investigadores consideran de gran valor simbólico y ritual. Uno de los personajes exhibe rasgos iconográficos asociados con tradiciones mayas, lo que podría reflejar contactos culturales o intercambios entre distintas regiones de Mesoamérica.
Durante las excavaciones también fueron recuperadas diversas ofrendas, entre ellas restos de maíz carbonizado, fragmentos de vasijas cerámicas y una cuenta de piedra verde, materiales que serán sometidos a estudios especializados para conocer con mayor precisión la cronología, función y contexto del asentamiento.
Los investigadores consideran que el sitio habría pertenecido a un grupo local con fuerte influencia cultural de la Costa del Golfo, aunque hasta el momento no existen evidencias suficientes para atribuirlo directamente a la tradición totonaca. Los análisis de laboratorio permitirán determinar con mayor certeza la filiación cultural de los habitantes que ocuparon este espacio hace más de mil 400 años.
El descubrimiento forma parte de un proyecto de salvamento arqueológico iniciado en 2025, cuyos trabajos de campo continuarán durante este año. Posteriormente, los especialistas desarrollarán análisis de laboratorio y conservación de las piezas, labores que podrían extenderse hasta 2027.
Especialistas en patrimonio cultural señalaron que el hallazgo confirma la importancia de realizar investigaciones arqueológicas antes de la construcción de desarrollos urbanos, ya que permiten rescatar información invaluable sobre las antiguas civilizaciones que habitaron el territorio mexicano y evitar la pérdida irreversible de vestigios históricos.
Con este descubrimiento, Veracruz suma un nuevo sitio de interés para la arqueología nacional y abre la posibilidad de ampliar el conocimiento sobre las redes culturales, políticas y comerciales que existieron en el centro de Mesoamérica durante el periodo Clásico Temprano, una etapa de intensa transformación para diversos pueblos prehispánicos.
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