Pemex despacha 80 mil barriles de crudo a Cuba y genera tensión con Estados Unidos.
México envió recientemente 80 mil barriles de petróleo y combustibles desde instalaciones de Petróleos Mexicanos «Pemex» a Cuba, como parte de una operación destinada a aliviar la severa crisis energética que enfrenta la isla, donde los apagones prolongados han afectado a gran parte de la población. El cargamento fue transportado en dos buques, Ocean Mariner y Eugenia Gas, que partieron del puerto de Coatzacoalcos, Veracruz, con destino a distintos puertos cubanos.
De acuerdo con información difundida por agencias internacionales y medios especializados, el volumen enviado representa poco más de un día del déficit energético cubano, ya que la isla requiere alrededor de 110 mil barriles diarios para sostener su sistema eléctrico y actividades esenciales. Cuba atraviesa una de sus peores crisis energéticas en décadas, marcada por fallas constantes en centrales termoeléctricas, escasez de combustible y limitaciones financieras para importar petróleo en el mercado internacional, lo que ha derivado en cortes de electricidad de hasta 20 horas diarias en algunas regiones.
El envío de petróleo se da en un contexto geopolítico complejo, marcado por la reducción del suministro venezolano a Cuba y por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos contra el gobierno cubano. Ante este escenario, México ha asumido un papel más visible como proveedor de combustibles para la isla, aun cuando Pemex enfrenta retos como la caída en su producción y una elevada deuda financiera.
La postura de Estados Unidos frente a estos envíos ha sido crítica. Legisladores estadounidenses, principalmente del Partido Republicano, han expresado su rechazo a la decisión del gobierno mexicano, argumentando que el suministro de petróleo representa un respaldo indirecto al gobierno cubano. Algunos congresistas han advertido que esta cooperación podría tensar la relación bilateral e incluso impactar discusiones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, al considerar que México estaría apoyando a un gobierno sancionado por Washington.
Desde el ámbito legislativo estadounidense también se ha calificado el envío de combustible como un subsidio político, y se ha pedido al gobierno mexicano reconsiderar su política energética hacia Cuba. Sin embargo, autoridades mexicanas han rechazado estos señalamientos y han reiterado que México es un país soberano, con derecho a decidir sus relaciones comerciales y de cooperación sin injerencias externas.
En Cuba, el arribo del petróleo mexicano ha sido visto como un alivio temporal ante los apagones, aunque analistas advierten que el apoyo no resuelve los problemas estructurales del sistema eléctrico cubano, que requiere inversiones profundas y modernización. Mientras tanto, el debate en torno a la cooperación energética entre México y Cuba continúa, tanto en el plano diplomático como en el político, con Estados Unidos observando de cerca los movimientos del gobierno mexicano en la región.
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